La pelea con un transero por un robo, móvil del ataque a balazos a un joven

Miercoles 14 octubre 2020

En una audiencia imputativa se estableció el motivo por el cual «Faturita» R. atacó a tiros a su amigo de siempre, Matías Toloza.

“Ellos eran muy amigos, nadie pensó que se iba a llegar a esto”. Los conocidos de Matías Toloza, gravemente herido el jueves a la noche en Avellaneda al 3200, contaron que tenía un solo frente de conflicto. Dos meses atrás se había peleado con un amigo, un vendedor de drogas del barrio al que le dicen “Faturita”, al enterarse de que un hijo de éste había robado zapatillas y herramientas de la casa de su abuela. Cuando Matías fue atacado desde una moto con al menos tres disparos alcanzó a decir: “Fue el Fatu”. Los vecinos se agolparon a reclamar frente a la casa del sindicado transero y los disuadieron con tiros al aire.

Faturita es el sobrenombre de Leonardo Rodolfo R., un hombre de 34 años imputado por la fiscal Georgina Pairola como quien conducía la moto desde la que atacaron a Toloza. En la audiencia por videoconferencia la defensora pública Nancy Zulli planteó que la víctima y el acusado “eran amigos de toda la vida” y dijo que no existen pruebas contra el imputado, que no declaró. La jueza Marcela Canavesio contempló testimonios que lo incriminan y le dictó la prisión preventiva por dos años como coautor de un intento de homicidio agravado, abuso de armas y portación.

El ataque ocurrió el jueves pasado a las 19.50 en Avellaneda al 3200. Toloza, de 26 años, se disponía a salir en su moto Honda Wave hacia su trabajo como cadete en el bar de Mendoza y Francia cuando le dispararon desde una moto. Fue frente a la casa de su novia, con quien convivía, en Avellaneda y Deán Funes. Según planteó la fiscal en la audiencia, los testigos contaron que pasó una moto Honda Bross negra desde la cual el acompañante efectuó entre cinco y seis disparos. Luego siguieron por Avellaneda hacia el norte.

Toloza quedó herido en la calle con al menos tres disparos. Con la ayuda de un vecino lo trasladaron al Hospital de Emergencias y le realizaron dos cirugías. El parte médico leído en la audiencia detalla que sufrió lesiones múltiples en el tórax y está internado en terapia intensiva con “abdomen abierto incontenido, intubado con respirador, inestable hemodinámicamente y sedado”. Del examen médico “no surge con claridad cuántos impactos de bala tiene”. En el lugar del ataque se secuestraron seis vainas servidas calibre 9 milímetros.

“Es un buen pibe, buen vecino. Cero problemático, laburador. Vive en el barrio desde toda la vida. Todos estamos muy dolidos por lo que le pasó, por la manera en la que lo atacaron a balazos”, dijeron los vecinos a ♫asLa□Capital♫xs tras el ataque. Contaron que era empleado de la empresa Hielo Monumento pero al resentirse el trabajo por la cuarentena comenzó a realizar cadetería y delivery.

“Lo único que queremos decir es que Matías no fue víctima de un ajuste de cuentas”, aclararon, además de indicar que “era amigo de un transero de la zona” con el que había tenido diferencias no relacionadas con la droga y cuya vivienda fue allanada por la Policía Federal en una causa por narcotráfico.

En la misma línea se expresaron los familiares y un testigo de identidad reservada que declararon en la investigación a cargo de Pairola. Contaron que Toloza era amigo desde hace años Faturita, quien lo había elegido como padrino de su hija de 3 años. “Son amigos de toda la vida, nos conocemos porque vivimos siempre en el barrio”, dijeron en el entorno de la víctima. Toda su familia vive a la vuelta de la casa del acusado y a 150 metros de donde lo balearon. Y aclararon que, “más allá de lo que hace Leonardo”, mantenían con él una buena relación.

Dos meses y medio atrás, según contaron, entraron a robar a la casa de la abuela de Toloza. Al parecer tentados por una planta de marihuana de la terraza que, según contaron, usaban para fabricar aceite de cannabis para una tía discapacitada del muchacho. Esa noche se escucharon pasos en la terraza y los perros ladraron fuerte. Al día siguiente de la planta sólo quedaba el tronco. Además se habían llevado un par de zapatillas y herramientas de un cuartito que estaba sin llave.

En la familia sospecharon de allegados a Faturita porque las casas se conectan por el centro de manzana. A los pocos días Matías se enteró de que un hijo del acusado, un adolescente de unos 16 años, “estaba vendiendo esas zapatillas por el barrio”. Entonces le preguntó a su amigo Fatu si el autor del robo había sido su hijo. Este lo negó, pero luego lo admitió ante la insistencia de Matías. “Le dijo que lo tenía que entender, que era su hijo, que si se mandaba una macana él no se podía hacer cargo”, relataron los testigos.

”Matías no iba a lo material sino a la actitud. Era una cuestión de respeto”, dijo uno de sus allegados. En su entorno contaron que “se sintió traicionado” por Faturita, que se pelearon a piñas y a partir de ese momento se distanciaron. El lunes de la semana pasada se cruzó en un kiosco con un cuñado de Leonardo R. que lo provocó: “Se hacía el canchero y Matías de la bronca le pega a las piñas. En las peleas siempre ganó él porque además de ser un laburante hacía boxeo. Nunca fue con armas”.

En su familia nunca pensaron que ese incidente derivaría en un ataque a tiros, pero sus vecinos contaron que el jueves, cuando estaba herido en el piso, decía: “Fue el Fatu, fue el Fatu”. Por eso familiares y un grupo de personas del barrio fueron hasta la casa del acusado a expresar su bronca. De acuerdo con los testimonios que citó la fiscal, el hombre primero bajó la persiana pero luego salió acompañado por dos personas, “los tres con una pistola cada uno” y efectuaron disparos al aire.