Qué dice el paper reservado de la Cancillería para enfrentar al kirchnerismo duro que cuestiona la posición de Alberto Fernández frente a Maduro

Jueves 08 octubre 2020

El documento sobre política exterior escrito por el staff de Felipe Solá desarma uno a uno los argumentos que presentó el ala dura del Gobierno para defender al régimen populista de Venezuela

Alberto Fernández encontró en la crisis política y económica de Venezuela una posibilidad de trazar su frontera ideológica y cultural con el kirchnerismo duro que cuestiona toda su agenda de gobierno.

El Presidente apoya la denuncia de la ONU por sistemáticas violaciones a los derechos humanos cometidos los grupos de tareas de Nicolás Maduropese al silencio de Cristina Kirchner y al embate público de ciertos referentes de la coalición oficialista.

Y esa decisión implicó una operación de lobby internacional protagonizada por la vicepresidente de Venezuela, Delcy Rodríguezy su correlato local que protagonizaron Alicia Castro, Hebe de Bonafini y Luis D´Elia.

Alberto Fernández y su ministro Solá fueron castigados por una sucesión de discursos ideológicos que no pudieron contradecir las evidencias aportadas por la ONU para demostrar la represión ilegal en Venezuela.

En este contexto, el staff de la Cancillería redactó un paper reservado enviado a Solá para enfrentar los argumentos del régimen de Maduro y sus voceros en la Argentina. Este lleva como título 10 falacias sobre la situación en Venezuela y la postura rgentina, y tuvo circulación restringida en el Palacio San Martín y la Casa Rosada.

“La labor de la Alta Comisionada (AC) busca derrocar al gobierno chavista. Falso: Las estrategias de regime change no forman parte ni del mandato, ni de la agenda, ni del estilo de la actual AC, quien sufriera en persona el abuso del terrorismo de Estado y cuya inobjetable labor está apoyada por gobiernos progresistas de todo el mundo”, sostiene el documento de la Cancillería.

Este párrafo inicial del paper diplomático descarta la argucia de Maduro que apuntaba a sostener que la Alta Comisionada Michelle Bachelet había hecho el informe para justificar una invasión armada a Venezuela. Antes de avalar la denuncia de Naciones Unidas, Alberto Fernández conversó durante 90 minutos con Bachelet, y tras ese diálogo institucional decidió apoyar el trabajo de la expresidente de Chile.

“La posición argentina fue adoptada en soledad, traiciona la solidaridad latinoamericana y la histórica relación entre Venezuela y Argentina. Falso: la postura argentina coincide con buena parte de las democracias internacionalmente reconocidas y revaloriza el rol de la región en esta crisis, honrando la solidaridad venezolana con la migración argentina en la década de los 70´, huyendo del Terrorismo de Estado”, agrega el paper que recibió Solá en los últimos días.

Este párrafo del documento interno recoge la historia de amistad mutua que une a Venezuela con Argentina. Cuando irrumpió la dictadura en 1976, miles de argentinos se exilaron en Caracas para escapar de la muerte y la desolación. Tomás Eloy Martínez y Rodolfo Terragno, por citar dos casos paradigmáticos, dieron fe de la solidaridad venezolana.

“La postura argentina es resultado de la presión de la diplomacia estadounidense. Falso: el proceso de toma de decisión involucró áreas técnicas de la Cancillería y fue luego ampliamente discutido con las más altas autoridades, evaluando todo tipo de consecuencias de tipo político, internas y externas, buscando una estrategia balanceada, progresista, realista y proactiva”, describe el paper.

La explicación del staff de la Cancillería ratifica la estrategia diplomática diseñada por Alberto Fernández y ejecutada por su ministro de Relaciones Exteriores. El Presidente se alejó del Grupo Lima -monitoreado por Washington- y se incorporó al Grupo de Contacto, que esta liderado por la Unión Europea e integrado por determinados países de América Latina.

Alberto Fernández considera que el régimen venezolano viola los derechos humanos, pero a diferencia de la perspectiva geopolítica del Grupo Lima, rechaza el bloqueo financiero y económico apoyado por Donald Trump y propone una transición democrática sin la exclusión de Maduro y su nomenclatura.Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner en el Museo del BicentenarioAlberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner en el Museo del Bicentenario

“El gobierno chavista no es ilegítimo porque fue votado por el pueblo. Falso: por fuera de la parcial legitimidad de origen (en elecciones cuestionadas), el chavismo es un régimen político híbrido que no respeta los DDHH de primera generación (civiles y políticos), ni los derechos humanos de segunda generación (económicos, sociales y culturales). Cuando no dirige directamente la represión desde el Estado, permite el accionar de bandas para-estatales que asolan a la población”, revela el paper que recibió Solá.

Este párrafo impacta de lleno sobre los argumentos que se usaron en el kirchnerismo duro para exigir la renuncia de Solá y cuestionar la diplomacia presidencial. Alberto Fernández aún respalda a su canciller y considera una sobreactuación los cuestionamientos públicos y privados de la nomenclatura venezolana y de los referentes ultra kirchneristas que cuestionaron su decisión de apoyar el informe de la ONU.

A diferencia de otras oportunidades, cuando opinó en las redes sociales sobre la Reforma Judicial o las tomas ilegales de tierras privadas, la Vicepresidente optó por el silencio y habilitó que sus aliados critiquen a Solá y por elevación al Presidente. En Gobierno no descartan que, al final, mueva en público.