La odisea de una madre para reencontrarse con su hijo de cuatro años

Sabado 06 febrero 2021

Inició actuaciones civiles y penales en dos provincias para mantener un vínculo con el nene, luego de que su ex marido se fuera a vivir con la criatura a Comodoro Rivadavia en 2019.

“Lo único que quiero es ver a mi hijo”, le dice a La Capital desde Comodoro Rivadavia María Belén Pereyra, una joven rosarina que a partir de febrero de 2019 -cuando planteó separarse del padre del niño- tiene impedimentos para relacionarse y encontrarse con el nene, de tan solo cuatro años. Esta semana viajó a la provincia de Chubut con el objetivo de compartir algunos momentos con él aunque sea por unos días, pero en cambio sufrió la imposición de una medida de restricción para comunicarse y acercarse a la casa donde vive, además de una serie de amenazas, incluso de parte de la policía, según denunció en una fiscalía patagónica.

María Belén tiene 24 años y en los últimos dos no deja de repetir el mismo mantra: la necesidad de relacionarse con su hijo, que vive en la pequeña localidad de Rada Tilly con el papá y los abuelos paternos, pastores de una iglesia evangélica. Ayer la joven emprendió el regreso a Rosario sin haber concretado los ansiados y postergados encuentros, pero a su vez con esperanzas de que la situación de fondo se revierta. Es decir, que avancen las denuncias penales y las actuaciones civiles radicadas en juzgados de dos provincias, revincularse con el nene, dejar atrás una experiencia de violencia. Así lo refieren tanto ella como su abogado, Sebastián Vuelta, subrayando permanentemente el derecho del niño a compartir nada menos que su infancia y su vida con la mamá, ahora acompañada por un colectivo de mujeres con militancia en temas de género.

La odisea de Belén

Cuando era una adolescente y concurría a una iglesia evangelista del barrio Echesortu, Belén conoció y se puso de novia con un muchacho seis años mayor que había venido a Rosario desde el sur a estudiar kinesiología y trabajaba como árbitro de fútbol. “Ya habíamos terminado la relación cuando me enteré de que estaba embarazada y se lo comuniqué. Nuestros padres nos pedían que nos casáramos y yo accedí, no me quedó otra opción”, recuerda.

La pareja se instaló en la casa de los Pereyra, en barrio Triángulo, donde vivieron con el bebé hasta que en 2018 Belén planteó la separación. “Me había quedado con él porque tenía que mostrar una imagen de familia feliz, pero en un momento me cansé de los engaños y de los abusos”, relata. El marido le propuso entonces llevar al nene de vacaciones a Rada Tilly, un pueblo cercano a Comodoro Rivadavia donde su familia está afincada desde hace varias décadas. Belén estuvo de acuerdo y en febrero de 2019 regresaron de la Patagonia, además del esposo y el hijo, los suegros. Traían consigo un proyecto de mudanza.

Me hablaban de rearmar la pareja y la familia, y mis padres estaban de acuerdo porque decían que en el sur iba a ser más fácil, que yo tenía que obedecer a mi marido”, rememora la mujer. “Fui obligada y apenas llegué me dejaron encerrada en una habitación de la casa, no me daban de comer ni podía ver a mi hijo. Me sacaron el DNI de la cartera y lo usaron para comprarme un pasaje en colectivo a Rosario, adonde me mandaron sin plata. Desde entonces no lo vi más”, completa en relación al chiquito. Pasaron nada menos que dos años.

“Cuando volví a Rosario mi mamá me dijo que no los denunciara para no perjudicarlos con la iglesia, pero al final pedí la restitución en la defensoría civil Nº 10. Como entre una cosa y otra habían pasado varios meses, en el juzgado no me la dieron”, se lamenta. A fines de ese año comenzó a ser patrocinada por Sebastián Vuelta. “La relación con la pareja siempre fue de sometimiento y cuando Belén planteó separarse los conflictos recrudecieron”, comenta el profesional y confirma que el juicio está radicado en el Tribunal de Familia Nº 3.

“Los padres de ella pensaban en solucionar las cosas a través del diálogo y la presentación (judicial) se fue demorando: el tiempo transcurrido influyó para que le fuera denegada la medida cautelar de restitución urgente. Sí siguieron su curso el trámite de divorcio y el plan de parentalidad, aunque también advertimos que se había presentado un supuesto convenio firmado por Belén en abril de 2019 en Comodoro Rivadavia donde acordaba que la residencia del menor fuera en Rada Tilly”, señaló el abogado. Esta y otras irregularidades derivaron en una denuncia penal que en octubre fue girada por una cuestión de competencia a la justicia chubutense.

Atrapada

Tras un año sin contar con recursos para viajar, a principios de 2020 Belén logró comprar un pasaje pero sobrevino la pandemia, así como la prohibición de circulación por el país. Finalmente esta semana se trasladó a Rada Tilly junto a su actual pareja, en un vehículo particular y munida de un certificado de turista. Se desplazó 1.800 kilómetros con la expectativa de ver al hijo personalmente, ya que si bien se hablan por teléfono las comunicaciones son breves y no del todo fluidas. Una de las escenas imaginadas era la de tomar juntos un helado.

El lunes por la tarde logró encontrarse solo unos minutos adentro de la casa, donde además viven los abuelos paternos y en ese momento estaba presente su excuñado. Luego la hicieron salir y en la calle se topó con una escribana y agentes policiales que habían sido convocados por su antigua familia política. Al día siguiente le notificaron de la prohibición de acercamiento, decidida por un juzgado de Familia.

“Sufrí maltratos y amenazas, incluso de la policía, me sentí en riesgo”, confía la joven. “Yo no quiero problemas sino ver a mi hijo y verlo bien. Sin embargo lo noté mal anímicamente y con mucho sobrepeso para su edad, necesita estudios de manera urgente. No es el mismo nene de hace dos años”, se lamenta Belén. Su consuelo es que al tocarle la cabeza, se miraron a los ojos y sonrió.

Actualmente empleada en un comercio, está decidida a seguir luchando para recuperar a su hijo, aunque admite que a veces pierde las energías.

“El divorcio ya salió y ahora seguimos discutiendo el régimen de parentalidad”, explicó el abogado Vuelta. “Necesitamos que esto se resuelva cuanto antes, en favor del menor en primer lugar, para que pueda tener un vínculo con su mamá”, completó y señaló que a su clienta la acompaña un colectivo de mujeres con experiencia en el tema y actuación en el ámbito de los derechos humanos.