Señales de alerta: hallan casquillos de un fusil de guerra en la escena de un ataque a balazos

Jueves 04 febrero 2021

El lunes se levantaron 14 vainas de FAL frente a una vivienda atacada a tiros en barrio Alvear. Preocupa que crezca el poder de fuego de las bandas

Así como el sonido de las “metras”, como se conoce en las calles a las pistolas ametralladoras, se hizo lugar como banda de sonido de una ciudad con calles anárquicas como es Rosario, la aparición de vainas servidas de fusil calibre 7.62 en la escena de una balacera hizo erizar los pelos del cuerpo a más de uno. El lunes por la tarde una casa de pasillo ubicada en Sabattini al 3100, barrio Alvear, fue atacada a balazos. Lamentable episodio que ya no sorprende a ningún rosarino. Sin embargo en la escena del crimen quedaron diseminadas 15 vainas servidas calibre 9 milímetros y 14 casquillos de proyectil 7.62. Munición que puede ser disparada, entre otros, por el Fusil Automático Ligero, el FAL, arma mortal de combate en guerra de origen belga pero con versión argentina. Una munición que delata una escalada en el poder de fuego de la banda que la posea. Fue la segunda vez en dos años que salta a la luz pública la existencia de un FAL.

El uso y la costumbre hace que la munición 7.62 milímetros este asociada directamente al fusil de asalto FAL, un arma de guerra directamente asociada en el inconsciente colectivo como el arma larga que lucían las fuerzas militares en las calle durante la última dictadura cívico militar. O sencillamente al arma que portaban los soldados argentinos que pelearon por la recuperación de las Islas Malvinas. Pero la munición 7.62 puede ser disparadas por otras armas como el FAP, Fusil Automático Pesado, o la ametralladora pesada belga FN MAG. Armas pesadas en poder de fuego y en peso real. Son armas que pesan más de 4.5 kilos. Solo para la comparación una pistola calibre 9 milímetros pesa 900 gramos. El FAL es un arma de la que hacen gala los ladrones de blindados y bancos, ya que la munición 7.62 puede perforar los vidrios de un transporte de caudales y atravesar sin problemas un auto de lado a lado. La munición del FAL sirve para matar en una guerra.

El lunes pasado aproximadamente a las 18.30 una casa de pasillo ubicada en Sabbatini al 3100, varios hombres llegaron en un auto armados hasta los dientes. Primero dispararon desde el auto y cuando pudieron estacionar descendieron armas en mano. “Fue un ruido atronador. Digno de una tormenta 7.62”, dijo un vecino de la cuadra, medio en broma y medio en seria, pero haciendo foco en el calibre del proyectil que entre otras utiliza el FAL. “Lo que pasa es que yo hice la colimba (servicio militar obligatorio derogado el 31 de agosto de 1994) y el sonido del FAL es inconfundible”, agregó. Si bien no hubo heridos, en la escena del crimen quedaron 15 vainas servidas de 9 milímetros y 14 casquillos de 7.62 disparados, según los vecinos por un FAL. Mientras los peritos colocaban números sobre las vainas, tres nenes pequeños, con sus ropas en bolsas de nilón de supermercados, dejaban el lugar escoltado por familiares. Postales de otra tarde a sangre y plomo en los barrios de la ciudad.

Un arma poco usual. ∏En los últimos ocho meses hubo al menos dos menciones sobre la presencia de FAL o balas de 7.62 en las crónicas policiales de la ciudad. La noche del 26 de mayo pasado en el cruce de Joaquín Suárez y Vieytes un móvil policial intentó interceptar a un Chevrolet Aveo y, en un oscuro procedimiento, un suboficial de policía resultó con un balazo en la cabeza. Luego de una persecución por mas de 30 cuadras, el auto finalmente fue abandonado en Tres Sargentos al 4300, a unos 200 metros de la subsede Cristalería de Rosario Central. Tenía cinco impactos de bala en la patente, el guardabarros trasero y la puerta derecha. Y a unos pocos metros del auto los policías secuestraron un FAL con siete proyectiles listos para disparar. Un arma que los delincuentes “descartaron” sin haberla utilizado en ningún momento contra el suboficial baleado y su compañero. La otra mención estuvo dada en el ataque a balazos de este lunes en barrio Acindar.

Las primeras preguntan que surgen ante la presencia de balas 7.62 y FAL es de donde provienen. Respuesta que no surge de ninguna de las investigaciones ventiladas en el Centro de Justicia Penal de Rosario. La semana previa al ataque a balazos en Sabbatini al 3100 se viralizó una foto en la que Zaramay, un trapero de 26 años que llegó al número uno en el Billboard Argentina Hot 100 de Artistas Argentinos durante la semana del 19 de julio de 2020, se sacó en Rosario una serie de fotos con armas que rápidamente se viralizaron generando estruendo en el mundo del trap y en la ciudad de Rosario. En la foto, tomada tras un backstage de un video que el músico grabó en Rosario, pueden verse al menos dos fusiles FAL, entre otras armas pesadas. Uno de esos FAL los porta Zaramay. Según una hipótesis policial, las armas pertenecerían al arsenal de la banda de Los Monos.

“Soy un personaje polémico. Rosario es una ciudad polémica. Yo vine a laburar. Y eso hice desde el día uno hasta que me fui. No vine hacerle mal a nadie. No salimos a matar a nadie. Vine a trabajar en un video clip. Si alguien tiene un video donde yo esté disparando un arma… Te doy un abrazo Pa!”, se escudó el músico en el canal de YouTube Daykon, que tiene 204 mil suscriptores. Y se despidió: “Zaramay, activo con la mafia”. La aparición de las fotos no había alegrado al núcleo duro, de conducción, de la banda del barrio 17 de Agosto.

El jueves 25 de noviembre de 2010 el portavalores Julio Argentino Mariño fue asesinado con balazos de 7.62 en jurisdicción de Granadero Baigorria.

El jueves 25 de noviembre de 2010 el portavalores Julio Argentino Mariño fue asesinado con balazos de 7.62 en jurisdicción de Granadero Baigorria.

Banda con FAL. Pensando en FAL hay que remitirse a un arma de asalto de las más conocidas y utilizadas en buena parte de las guerras que el mundo soportó desde la Segunda Guerra Mundial. Temible como pocas, no es habitual en el hampa local. Por las calles de la región fue portada personajes de la mitología del hampa de la región, integrantes de bandas pesadas dedicadas a robos de bancos y blindados. Cosas de otros tiempos. En la década del 90 la banda del célebre Dámaso Herrera portaba en sus golpes un FAL. Se lo recuerda por el feroz atracó al Pami II en junio de 1993 en el que murieron cuatro asaltantes. Herrera, en tanto, falleció en el frustrado golpe a la delegación de la DGI de Cochabamba 1550 el 12 de agosto de 1997.

Otro registro fue la denominada «Banda del FAL» que a principio de 2000 realizó una serie de golpes al mando de Sergio «Checu» Camos. Uno de esos golpes fue al hipermercado Makro de Circunvalación y el acceso a la autopista a Santa Fe, en agosto de 2004. El 21 de noviembre de 2008 la mueblería Andreose, en Casilda, fue asaltada por al menos tres hombres armados. Cuando huían en una camioneta con varios patrulleros detrás chocaron y volcaron en inmediaciones de General Lagos. Los hampones, entre ellos «Checu» Camos y Sergio «Frío» Rodríguez, portaban un fusil AK47, también de calibre 7.62. El antepenúltimo paso por las crónicas policiales de la región de un disparo de FAL, o de 7.62 milímetros, ocurrió en noviembre de 2010 cuando una banda que portaba al menos un fusil intentó robar a un portavalores que llevaba dinero del Frigorífico Larrauri por la ruta 34S, que une Granadero Baigorria con Ybarlucea. Y asesinó al policía retirado Julio Argentino Mariño.